Publicado en 5º e 6º Estágio Nível 2, POEMAS/CONTO/ LITERATURA AFINS

La belleza de pensar – Diego Maquieira- poeta chileno

Diego Maquieira Astaburuaga, poeta y artífice plástico chileno nacido en Santiago el 10 de enero de 1951. Considerado poeta trascendente por la crítica de su país a pesar de su escasa producción literaria. Premio Pablo Neruda 1989 de la fundación del mismo nombre. Su padre fue diplomático y por ello vivió una parte de su infancia en ciudades como Nueva York, La Paz, Lima, Ciudad de México, y Quito.

Poemas de Diego Maquieira

HABÍAMOS DADO MÁS DE MIL ÓRBITAS

Habíamos dado más de mil órbitas
sobre el mar sin haber jamás arribado
a ningún cabrón puerto
Coritani nos traía por mar perdidos
algún tiempo
para después dormirse
y dejarnos otra vez perdidos
No quedaba un solo Harrier a bordo
y las cargas de armamentos y alcohol
arrojadas al mar por unas rocas
que eran como olas varadas
Ma Coritani hacía detener el viento
para salir a guerrear a cubierta
pero amodorrado por el rocío y el sueño
veía nubes que se hundían en el mar
Entonces alucinó hundir el portaaviones
hasta la mitad, hasta dejar flotando
sólo las gigantescas velas en cubierta
para que parecieran unas dunas de mármol
levantando una capilla
Mientras el arsenal de agua debajo del casco
y el mar rodeando por todos lados a la vez
hacía estremecer de gozo
a los rapsodas druidas
porque Patresca Ossavinci de una belleza
que mandaba a irse de lado al cielo
iba levantando el mármol y lo socavaba
con su cuerpo hurgándole un hombre
la ternura despiadada de un hombre
y con sus ojos hurgándole un faro.

ARS VITAE

Teníamos fuerte afición al vino
le rendíamos culto a los racimos de uva
y éramos arrogantes, crédulos
pendencieros
Preferíamos la muerte
a perder la libertad
y llevábamos la alegría del amor
hasta las puertas del infierno
hasta desafiar a la misma muerte
desnudándonos en pleno combate
o agrandándonos las heridas recibidas
Y si veíamos en peligro la vida
de nuestras mujeres y la nuestra
nos dábamos muerte por gusto continuo
Y éramos tan arrebatados en la guerra
que jamás actuábamos de acuerdo a un plan
No conocíamos ni la humildad
ni la caridad, ni la abnegación
ni la dulzura
Éramos serios y semifabulosos
y adorábamos a nuestras esposas
que adoraban el falo y el oro.


LEVANTAMOS UN FARO


Levantamos un faro en medio del mar
un faro de paredes de papiro
que usábamos para guardar los vinos
y para echarnos a beber con mujeres
pero no hacíamos nada para la posteridad
Una noche que intentamos dar Macbeth
nos demorábamos meses en darla
y se nos olvidaba en qué íbamos
Habíamos levantado un faro en el mar
para no hacer nada en la vida
y gozar desnudos y con mujeres
Ma a veces maravillados por un Mirage
por una clona que nos hacía los ojos
asaltábamos a la sexta flota española
y promovíamos graves desórdenes bajo cubierta
Pero no hacíamos nada grande la verdad
Abusábamos del amor
del ocio y del porvenir
y bebíamos hasta moverle el piso al mar.

BANQUETE FRATERNO


Domingo noche a la comida privada
que diseñamos con el canciller de Ratzi
bajo un toldo en el desierto de Al Bumba
y los dos solos como mesas de arrimo
y con nuestros gorros de Armani
fue de una ociosidad acongojante:
Mire me dijo, “y si quiere salir vivo
de aquí mejor escúcheme. Nuestra religión
no es un baile. No es una balsa de perdidos
en el mar, ni un manicomio de adivinos.
Su estructura profunda e inamovible
no es libertaria, sino sacramental
y por lo tanto, jerárquica, ¿me sigue?”
Así en ese tono me hablaba, Luchino
y me salía con implantes así como éste;
“Nuestros dogmas no son murallas
que nos impiden ver
sino ventanas abiertas al infinito”.
Así igual seguía hablándome, Luchino
mientras yo chupaba mi Bellaterra
con uvas rosadas y quesos hediondos
“Nuestra liturgia no es una farándula
no es una pesadumbre que solicite
a Teresas tetonas ni a desvergonzados
Nuestra liturgia no vive de escalofríos
y sorpresas, de ocurrencias cautivadoras
sino de repeticiones solemnes”.
Así seguía mientras yo seguía bebiendo
hasta que lo calmé en un momento dado
y le dije: las brevas van una maravilla

I. VOLÁBAMOS COMO UN MAR MAREADO



El cielo salió de noche como un contraeclipse

dejando de no creer a los espíritus insomnes

a las pocas mentes que aún soñaban

con parar la matanza en los enormes despachos

del convento de la Catedral de la Moneda

Mientras, los prisioneros de la luz, los celtas,

los boy george, los druidas y los hunos

levantábamos el vuelo y subíamos la luz

desde nuestros hangares fondeados

en el cañón del Urubamba, mama Perú

Volábamos en nuestros acojonantes Harrier,

volábamos como un mar mareado

jubilosos de perpetuar el ataque

a los Mig franceses de los milenaristas

que ni con todo el sopor de sus profecías

intuían esta vez la que les esperaba

Los íbamos a devolver a Dios a estos pendencieros.


II. EN UN CIELO CON DOS MIL AÑOS DE VACÍO



Ya los Harrier fuera de pantalla

en un cielo con dos mil años de vacío,

parados esperando la consagración de las utopías

con nuestros abrigos de astracán puestos

y nuestros gorros de Rembrandt

recibí la venida a ver de un olvidado amor

La Sor clona Cósima que me zampó su belleza

y que ahora venía a incendiarme mi Harrier

acusándome de besar a Judas Iscariote

abandonado a su muerte por el Mesías,

de hacer cundir el desaliento en la florería

y de pasarme al bautizo de Gaetano Stampa

La dejé ir imaginándomela como un polvo perdido

sobre mi asiento descapotado, aunque sabía

que el tocarla haría reventar la cabina

y que el amor podría significar la muerte

arruinando el sueño de la guerra infinita

Pero como un inflado émulo de Garcilaso

apenas un momento antes de sucumbir

Me sobrepuse y le recité conmovido a sus ojos:

Estoy continuo en lágrimas bañado

Rompiendo el aire siempre con suspiros;

Y más me duele nunca osar deciros

Que he llegado por vos a tal estado

Que viéndome donde estoy y lo que he andado

Por el camino estrecho de seguiros,

Si me quiero tornar para huiros,

Desmayo viendo atrás lo que he dejado;

Si a subir pruebo en la difícil cumbre,

A cada paso espántanme en la vía

Ejemplos tristes de los que han caído.

Y sobre todo, fáltame la lumbre

De la esperanza, con que andar solía

Por la oscura región de vuestro olvido.


III. CON NUESTRA LENGUA ADVERSA DE REGGIO CALABRIA


Ya ahí

mientras yendo en Harrier por estas cabronas

y mamándonos el pedazo chupado a Garcilaso

con nuestra lengua adversa de Reggio Calabria

y nuestro malogrado medio hablar español,

seguíamos levantando vuelo como nubes a remezones

y armando un toldo de recepción acá arriba,

ma mientras esperábamos la llegada de Lacunza

aunque nuevos zarpazos nos devolvían la calma

Abajo se estaba armando una guerra de sórdidos

y ya no era cosa de salir del asombro

Capellanes fantásticos apegados a sus vírgenes

patronas se encontraban viéndoselas ahora

con unos dos mil Senderos Luminosos

que les salían por todos lados allá

en esos rayones del desierto de Nasca

De no creer que esos meandros desfachatados

intentaran levantarnos el botín sagrario

Decidimos ma mientras excitados darles puntada

Les enviarnos unos Harrier con bombas de racimo

y unos cuadros de exposición de Mussorgsky

como regalo previo a la masacre, al año nuevo

que les íbamos a dar a nuestros hermanos de luz,

aunque la luz se la íbamos a llenar de humo

Cuando nuestro radar se fue copado en sombras

dándonos la señal para la emboscada del cielo

Ataque jamás pensado antes allá en Chile

por ninguna raerte de espíritu de esta centuria

Ma mientras dejamos caer nuestros cuarenta cables

lanzados desde los flaps de los Harrier

atravesando los cinturones de Van Allen

y ahorcando a los Mirage escoltas milenaristas

no caídos, no bombardeados, no redimidos

sino subidos para acá arriba como Pentecostés,

como claraboyas para no perderse el vacío eterno.


NUESTRO PORTAAVIONES A VELA
EL ATOLÓN LUCIFERINO


Después de haber dejado sollozos a los milenaristas

columpiándolos por un rato sobre los decorados

enfriamos los Harrier rumbo a guardarlos

a nuestro lujoso paquebote en medio del mar

El Atolón Luciferino con sus novecientos

metros redondos de telones

abrían los ojos a la belleza

Fue una recepción sin atentados y sin represalias

Llegamos con atados de clonas y con sacos de alcohol

Yo traía mi reposacabeza y mi sillón ampliado

para regalárselo al ministro Coritani

que nos esperaba con animales salvajes sueltos

en cubierta que parecía un desfile de abrigos

de pieles. Fue una gentilidad del Premier

habernos puesto un coche con capota de seda

tirado por cañones españoles que los druidas

usaban como monopatines.

Nada raro seguíamos chupando como feligreses

y bajábamos a abrazar a nuestros aliados

Entramos besando y festejando a las nobles familias

Genovese, Gambino, Lucchese, Colombo, Bonanno

Los alojados estrella a bordo del Luciferino

y de una alegría que los bolas milenaristas

desconocían y le temían como a sus demonios

Ma mientras nos venían rastreando unos buzos

que entonces interceptamos con esparcimiento

y les dejamos ver el momento en que saltamos

en mulas por los lados del portaaviones al mar

a bautizar a las clonas y a llenarlas de gozo

Nos quedamos ahí montándolas en medio del mar

hasta que subimos a echarnos a los toldos

de la privacidad.


EL PURPURADO DE CHAROL



No parábamos nuestra alegría de bacanal,

nuestro delirante cortejo de matanzas

y desórdenes continuos

allá abajo en el hoyo del mundo

Veníamos saliendo del Les Assassins

del restaurant Les Assassins en Chile

muy curados, curados como frambuesas,

veníamos los Giorgio Armani, los Gianni Versace

y los también Gianfranco Feltrinelli,

ya de regreso a subirnos a los Harrier

parados afuera frente a La Merced

cuando nos topamos con la abadía falsaria

Demonios,

Demonios, pero si es Georgie Boy otra vez

trayendo a sus fiambres devotos del Ayuntamiento

No sé qué infinita mala raja

lo traería hasta nosotros

pero fue precioso verlo paseándose de noche

con su sotana que parecía el acantilado.


MUERTE EN EL CIELO DE PHILLIP RASTELLI SOBRE UN MÁRMOL REMOLCADO POR LOS HARRIER



Despegamos del portaaviones Ninguna Esperanza

con los Harrier flameando

Por primera vez los hacíamos flamear

y navegábamos con el ancla abajo

para enterrar al mar hasta secarlo

Fue la impiedad

Subimos la poca vida que le quedaba a Rastelli

a un tablón de mármol y lo amarramos

Maluego amarramos el mármol a cuatro Harrier

y remolcamos a otros nueve que iban de escolta

subiendo para atrás frenados y dando elipses

en largos relevos taciturnos y eclipsando

Porque ya eclipsados desaparecían del cielo

y el mármol se movía como la marea,

mientras las Burroughs metían mente

en la coordenada subida de los Harrier

No era el momento de empezar a funerarlo

y arruinar su sueño de morir en el cielo,

pero ahí iba Rastelli despachado en el mármol

y con la mama alcohol en el abrigo

hiriendo de muerte a los poco intensos

que se quedaban ahí sollozando como

el infinito escarnio que les sacaba

Rastelli ya casi debajo del mármol

Más al cielo nos esperaban unos Harrier?Cargo

montando unos cortinajes rojos gigantes

que le habíamos pedido al coreógrafo Toesca

y que hacían entrar al cielo en penumbras

En ese parqueadero le untamos la pasta macabra

mantenida en celo por los iniciados celtas

dejándolo embalsamado en estado de explosión

Porque Rastelli iba a volar como una bandada

cuando se desmoronó sangrando en el mármol

Pero el búho infausto intuyó que venía el eclipse

y se desbandó del cortejo y apartándose zumbado

hizo cavar su alma en el tablón de mármol

para hacerles un radar a los milenaristas

y esbozarles un sueño que a sus demonios

no se les daba ni en pesadillas.