Publicado en 4º Estágio Nível 2, 5º e 6º Estágio Nível 2, POEMAS/CONTO/ LITERATURA AFINS

POEMA A VANCOUVER

Lucia  Aguilar.

Publicado en el Libro
ATARDECER DE LA VIADA.: Testimonios de siete mujeres Latinoamericanas residentes en Vancouver Canadá . 2016

By Esther   Frid.

A   VANCOUVER

Vancouver, ciudad moderna

construida junto al mar,

con edificios que brillan

como gotas de cristal.

Tu eres la joya preciosa

que por toda tu hermosura,

resaltas entre todas las ciudades

de este inmenso país

que se llama Canadá.

En tu regia  vestidura,

portas, soberbio broche esmeralda

Tu Stanley Park, primoroso

con su “Laguna Perdida”

como una princesa dormida,

con los arrullos del mar.

En English Bay  tus ocasos

tienen mágico esplendor,

tiñendo de oro y nacar

las aguas del mar azul.

Por el Puente de Los Leones

corre el agua que va al mar,

y el murmullo de esas aguas

es para mis oídos,

como un canto angelical.

Mi sorpresa, grande fue

cuando conocí tus ríos,

que como arterias vivientes

te llenan de verde frescura.

El sonriente “Capilano”

que baja de tus montañas

entre bosques milenarios,

y el caudaloso “Rio Fraser”

como cinturón de plata

contornea tu litoral.

Cada año me deslumbras,

cuando ofreces a mis ojos

la euforia de tus colores ,

en tus azaleas y rododendros,

narcisos y tulipanes,

y me embriaga el aroma

de tus tiernas hycintas,

pero quedo embelesada

cuando extiendes

por tus calles y avenidas,

la mantilla sonrosada

de tus cerezos en flor.

Vancouver

No solo eres hermosa,

para mi haz sido

como una madre amorosa,

que me acunó  en sus brazos,

y en el místico silencio

de tus bosques y jardines,

se cerraron mis heridas

y encontró paz mi alma

para formar, un nuevo hogar.

Mi vida fue como un árbol

trasplantado tardíamente,

pero tu suelo fecundo

lo nutrió con nueva sabia

y de mis exhaustas ramas

vi nacer los nuevos

y radiantes brotes,

que son mis nietos y bisnietos

que me llenan de alegría.

Vancouver,

Mi hogar querido,

donde me trajo el destino

y mis días terminare.

Estoy frete a tus montañas

que cada invierno te tiñen

con su corona de nieve

y con voz firme,

pronuncio mi último deseo:

que ellos sean

mi eterna urna funeraria

y entre sus brumas y nieves

descanse ya, para siempre.

Publicado en AULA DE LÍNGUAS, PORTUGUESE CLASS FOR FOREIGNS

María de mi corazón

ATIVIDADE

Lembra da história contada na aula? A MARIA DE MEU CORAÇÃO?

Do escritor Gabriel Garcia Marques.

Vamos relembrar alguns fatos:

· Maria era recém-casada com um funcionário público;

· A história se passa mais ou menos na década de 30 ou seja, não se consegue um telefone assim, tão facilmente;

· Maria trabalhava com o carro, e teve que sair da cidade naquele dia,

· Havia naquele dia uma chuva torrencial;

· Seu carro quebrou numa estrada solitária;

· Estava escurecendo;

· Não passava carros, quando passava ninguém parava para ajudá-la;

· Felizmente parou um ônibus para ajudá-la, quando ela entrou havia mulheres atônitas. Maria não sabia, mas, a partir daquele momento sua vida mudara para sempre…

Bom, agora é com você! Continue a história a cima. O que pode ter acontecido com Maria ?

Que pessoas surgiram em sua vida? Qual fato ocorreu? O que ela fez?

1. Faça rascunhos..

2. Passe a limpo

3. Deixe todas as versões que surgirem em seu caderno

4. Depois quer o conhecer o que aconteceu com Maria de meu coração!

TRIBUNA: GABRIEL GARCIA MARQUEZ

“María de mi corazón”

GABRIEL GARCIA MARQUEZ 05/05/1981

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Maria/corazon/elpepiopi/19810505elpepiopi_9/Tes

Hace unos dos años, le conté un episodio de la vida real al director mexicano de cine Jaime Humberto Hermosillo, con la esperanza de que lo convirtiera en una película, pero no me pareció que te hubiera llamado la atención. Dos meses después, sin embargo, vino a decirme sin ningún anuncio previo que ya tenía el primer borrador del guión, de modo que seguimos trabajándolo juntos hasta su forma definitiva. Antes de estructurar los caracteres de los protagonistas centrales, nos pusimos de acuerdo sobre cuáles eran los dos actores que podían encarnarlos mejor: María Rojo y Héctor Bonilla. Esto nos permitió además contar con la colaboración de ambos para escribir ciertos diálogos, e inclusive dejamos algunos apenas esbozados para que ellos los improvisaran con su propio lenguaje durante la filmación.Lo único que yo tenía escrito de esa historia -desde que me la contaron muchos años antes en Barcelona- eran unas notas sueltas en un cuaderno de escolar, y un proyecto de título: «No: yo sólo vine a hablar por teléfono». Pero a la hora de registrar el proyecto de guión nos pareció que no era el título más adecuado, y le pusimos otro provisional: María de mis amores. Más tarde, Jaime Humberto Hermosillo le puso el título definitivo: María de mi corazón. Era el que mejor le sentaba a la historia, no sólo por su naturaleza, sino también por su estilo.

La noticia en otros webs

La película se hizo con la aportación de todos. Creadores, actores y técnicos aportamos nuestro trabajo a la producción, y el único dinero líquido de que dispusimos fueron dos millones de pesos de la universidad veracruzana; es decir, unos 80.000 dólares, que, en términos de cine, no alcanzan ni para los dulces. Se filmó en dieciséis milímetros y en color, y en 93 días de trabajos forzados en el ambiente febril de la colonia Portales, que me parece ser una de las más definitivas de la ciudad de México. Yo la conocía muy bien, porque hace más de veinte años trabajé en la sección de armada de una imprenta de esa colonia, y por lo menos un día a la semana, cuando terminábamos de trabajar, me iba con aquellos buenos artesanos y mejores amigos a bebernos hasta el alcohol de las lámparas en las cantinas del barrio. Nos pareció que ese era el ámbito natural de María de mi corazón. Acabo de ver la película ya terminada, y me alegré de comprobar que no nos habíamos equivocado. Es excelente, tierna y brutal a la vez, y al salir de la sala me sentí estremecido por una ráfaga de nostalgia.

María -la protagonista- era en la vida real una muchacha de unos veinticinco años, recién casada con un empleado de los servicios públicos. Una tarde de lluvias torrenciales, cuando viajaba sola por una carretera solitaria, su automóvil se descompuso. Al cabo de una hora de señas inútiles a los vehículos que pasaban, el conductor de un autobús se compadeció de ella. No iba muy lejos, pero a María le bastaba con encontrar un sitio donde hubiera un teléfono para pedirle a su marido que viniera a buscarla. Nunca se le habría ocurrido que en aquel autobús de alquiler, ocupado por completo por un grupo de mujeres atónitas, había empezado para ella un drama absurdo e inmerecido que le cambió la vida para siempre.

Al anochecer, todavía bajo la lluvia persistente, el autobús entró en el patio empedrado de un edificio enorme y sombrío, situado en el centro de un parque natural. La mujer responsable de las otras las hizo descender con órdenes un poco infantiles, como si fueran niñas de escuela. Pero todas eran mayores, demacradas y ausentes, y se movían con una andadura que no parecía de este mundo. María fue la última que descendió sin preocuparse de la lluvia, pues, de todos modos, estaba empapada hasta el alma. La responsable del grupo se lo encomendó entonces a otras, que salieron a recibirlo, y se fue en el autobús. Hasta ese momento, María no se había dado cuenta de que aquellas mujeres eran 32 enfermas pacíficas trasladadas de alguna otra ciudad, y que en realidad se encontraba en un asilo de locas.

En el interior del edificio, María se separó del grupo y preguntó a una empleada dónde había un teléfono. Una de las enfermeras que conducía a las enfermas la hizo volver a la fila mientras le decía de un modo muy dulce: «Por aquí, linda, por aquí hay un teléfono». María siguió, junto con las otras mujeres, por un corredor tenebroso, y al final entró en un dormitorio colectivo donde las enfermeras empezaron a repartir las camas También a María le asignaron la suya. Más bien divertida con el equívoco, María le explicó entonces a una enfermera que su automóvil se había descompuesto en la carretera y sólo necesitaba un teléfono para prevenir a su marido. La enfermera fingió escucharla con atención, pero la llevó de nuevo a su cama, tratando de calmarla con palabras dulces.

«De acuerdo, linda», le decía, «si te portas bien, podrás hablar por teléfono con quien quieras. Pero ahora no, mañana».

Comprendiendo de pronto que estaba a punto de caer en una trampa mortal, María escapó corriendo del dormitorio. Pero antes de llegar al portón, un guardia corpulento le dio alcance, le aplicó una llave maestra, y otros dos le ayudaron a ponerle una camisa de fuerza. Poco después, como no dejaba de gritar, le inyectaron un somnífero. Al día siguiente, en vista de que persistía en su actitud insurrecta, la trasladaron al pabellón de las locas furiosas, y la sometieron hasta el agotamiento con una manguera de agua helada a alta presión.

El marido de María denunció su desaparición poco después de la media noche, cuando estuvo seguro de que no se encontraba en casa de ningún conocido. El automóvil -abandonado y desmantelado por los ladrones- fue recuperado al día siguiente. Al cabo de dos semanas, la policía declaró cerrado el caso, y se tuvo por buena la explicación de que María, desilusionada de su breve experiencia matrimonial, se había fugado con otro.

Para esa época, María no se había adaptado aún a la vida del sanatorio, pero su carácter había sido doblegado. Todavía se negaba a participar en los juegos al, aire libre de las enfermas, pero nadie la forzaba. Al fin y al cabo, decían los médicos, así empezaban todas, y tarde o temprano terminaban por incorporarse a la vida de la comunidad. Hacia el tercer mes de reclusión, María logró por fin ganarse la confianza de una visitadora social, y ésta se prestó para llevarle un mensaje a su marido.

El marido de María la visitó el sábado siguiente. En la sala de recibo, el director del sanatorio le explicó en términos muy convincentes cuál era el estado de María y la forma en que él mismo podía ayudarla a recuperarse. Le previno sobre su obsesión dominante -el teléfono- y le instruyó sobre el modo de tratarla durante la visita, para evitar que recayera en sus frecuentes crisis de furia. Todo era cuestión, como se dice, de seguirle la corriente.

A pesar de que él siguió al pie de la letra las instrucciones del médico, la primera visita fue tremenda. María trató de irse con él a toda costa, y tuvieron que recurrir otra vez a la camisa de fuerza para someterla. Pero poco a poco se fue haciendo más dócil en las visitas siguientes. De modo que su marido siguió visitándola todos los sábados, llevándole cada vez una libra de bombones de chocolate, hasta que los médicos le dijeron que no era el regalo más conveniente para María, porque estaba aumentando de peso. A partir de entonces, sólo le llevó rosas.

Copyright 1981, Gabriel García Márquez/ACI.

Publicado en 5º e 6º Estágio Nível 2, POEMAS/CONTO/ LITERATURA AFINS

El gran poeta Leopoldo María Panero- España

Poemas de Panero:

A CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPPI

“Fifteen men on the Dead Man’s Chest.

Yahoo! And a bottle of rum!”

Canción pirata.

Fumo mucho.Demasiado.

Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio

y oigo pasar la vida como quien pone la radio.

Fumo mucho. En el cenicero hay

ideas y poemas y voces

de amigos que no tengo.Y tengo

la boca llena de sangre,

y sangre que sale de las grietas de mi cráneo

y toda mi alma sabe a sangre,

sangre fresca no sé si cerdo o de hombre que soy,

en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños

que se mueven ingenuos, torpes, en

esta vida que ya sé.

Me palpo el pecho de pronto, nervioso,

y no siento un corazón.No hay,

no existe en nadie esa cosa que llaman corazón

sino quizá en el alcohol, en esa

sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,

la única sangre en este mundo que no existe

que es como el Mal programado, o

como fábrica de vida o un sastre

que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o

quizá el reloj y las horas pasan.

Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo

de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio

y mi vida oliendo.

Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo

y que este cuento es cierto, este

absurdo que delatan mis ojos,

este delirio en Veracruz, y que este

país es cierto, este lugar parecido al Infierno,

que llaman España, he oído

a los muertos que el Infierno

es mejor que esto y se parece más.

Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era

Álvaro de Campos,

me digo que estar borracho es no estarlo

toda la vida, es

estar borracho de vida y no de muerte,

es una sangre distinta de esa otra

espesa que se cuela por los tejados y por las paredes

y los agujeros de la vida.

Y es que no hay otra comunión

ni otro espasmo que este del vino

y ningún otro sexo ni mujer

que el vaso de alcohol besándome los labios

que este vaso de alcohol que llevo en el

cerebro, en los pies, en la sangre.

Que este vaso de vino oscuro o blanco,

de ginebra o de ron o lo que sea

— ginebra y cerveza, por ejemplo —

que es como la infancia, y no es

huida, ni evasión, ni sueño

sino la única vida real y todo lo posible

y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento

a algún ser que es probable que esté

ahí la vida de los dioses

y unos días soy Caín, y otros

un jugador de póker que bebe whisky perfectamente y otros

un cazador de dotes que por otra parte he sido

pero lo mío es como en “Dulce pájaro de juventud”

un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,

un asesino tímido y psicótico, y otros

alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,

en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me

recuerdan, dicen

con la copa en la mano, hablando mucho,

hablando para poder existir de que

no hay nada mejor que decirse

a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube

la marea del vino en la sangre y el alma.

O bien alguien perdido en las galerías del espejo

buscando a su Novia. Y otras veces

soy Abel que tiene un plan perfecto

para rescatar la vida y restaurar a los hombres

y también a veces lloro por no ser un esclavo

negro en el sur, llorando

entre las plantaciones!

Es tan bella la ruina, tan profunda

sé todos sus colores y es

como una sinfonía la música del acabamiento.

Como música que tocan en el más allá,

y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,

tengo sangre en los ojos de borracho

y el alma invadida de sangre como de una vomitona,

y vomito el alma por las mañanas,

después de pasar toda la noche jurando

frente a una muñeca de goma que existe Dios.

Escribir en España no es llorar, es beber,

es beber la rabia del que no se resigna

a morir en las esquinas, es beber y mal

decir, blasfemar contra España

contra este país sin dioses pero con

estatuas de dioses, es

beber en la iglesia con música de órgano

es caerse borracho en los recitales y manchar de vino

tinto y sangre Le livre des masques de

Remy de Gourmont

caerse húmedo babeante y tonto y

derrumbarse como un árbol ante los farolillos

de esta verbena cultural. Escribir en España es tener

hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya

no justifica nada ni nadie, ninguna sombra

de las que allí había al principio.

Y decir al morir, cuando tenga

ya en la boca y cabeza la baba del suicidio

gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas

en este paraíso para espectros

y también a los ciervos que he visto en el bosque,

y a los pájaros y a los lobos en la calle y

acechando en las esquinas

“Fifteen men on the Dead Man’s Chest

Fifteen men on the Dead Man’s Chest

Yahoo! And a bottle of rum!”

O QUE STÉPHANE MALLARMÉ QUIS DIZER COM OS SEUS POEMAS

Quis o velho dizer quando já a última lâmpada

no quarto estava apagada

e o sol não nos via, a serpente lançada

com as fezes do dia ao poço da memória

ao sonho que tudo apaga, ao sonho,

quis dizer o velho que as leis

do amor não são as leis do nada

e que somente abraçados a um esqueleto no mundo vazio

saberemos como sempre que o amor é nada,

e que o nada

sendo algo que com o amor e a vida

fatalmente rompe, pede uma ascese

e é por ele que uma cruz nos olhos e um

escorpião no falo representam o poeta

nos braços do nada, do nada cheio

dizendo que nem sequer Deus é superior ao poema.

Contra Espanha e Outros Poemas de Não Amor, 1990

LO QUE STÉPHANE MALLARMÉ QUISO DECIR EN SUS POEMAS

Quiso el viejo decir cuando ya la última lámpara

en el cuarto estaba apagada

y el sol no nos veía, la sierpe lanzada

con las heces del día al pozo del recuerdo

al sueño que todo lo borra, al sueño,

quiso decir el viejo que las leyes

del amor no son las leyes de la nada

y que sólo abrazados a un esqueleto en el mundo vacío

sabremos como siempre que el amor es nada,

y que la nada

siendo así algo que con el amor y la vida

fatalmente rompe, quiere una ascesis

y es por ello que una cruz en los ojos, y un

escorpión en el falo representan al poeta

en brazos de la nada, de la nada henchido

diciendo que ni siquiera Dios es superior al poema.

XV

Eu, François Villon, aos cinquenta e um anos

gordo e corpulento, de lábios cor de cinza

e bochechas que o vinho arroxeara,

a uma corda enforcado

sei tudo acerca do pecado.

Eu, François Villon,

de uma corda pendido

balanceio-me lento, tendo sido

pior que Judas, que também morreu enforcado.

As velhas estremecem ao ouvir as minhas façanhas

pois não tive respeito pela vida humana.

Que o vento me mova, oiço já próximas as vozes

daqueles a quem mandei pentear macacos.

Esperam-me no inferno

e esfregam as mãos

porque correu ali, do Lete ao Cócito,

que por fim Villon tinha morrido enforcado!

E a lua aparece, e ilumina a forca

dando ao meu rosto a cor do sangue,

eu, que me fiz de mau entendedor do que fazia

até que por fim morri enforcado.

E os lobos ladram em torno do patíbulo

e, semelhantes a ratazanas, as crianças gritam:

Villon morreu enforcado!

Velhas que me insultáveis na estrada escura:

sabei que o sémen molha os meus quadris

e é fresco e saboroso o sémen do enforcado!

Que os meus dentes façam

proveito ao teu caldeirão

bruxa dos confins, tu a quem admiro

conhecedora de bruxedos, de poções e de feitiços

mais poderosos que a fé e que os apóstolos

de quem se riu Simão, o Mago5, mais apta que eles

a conhecer a dor

deste que nem um sepulcro merece!

E que o vento, ao amanhecer, amanhã,

vaidosamente diga a rãs e a vermes

Villon tornou-se finalmente célebre

pois no fim uma forca delineia a sua figura

Villon morreu enforcado!

E que da minha mão emurchecida caia a rosa

que os meus dentes apertaram

pois ela soube os meus crimes

e foi minha confidente

e que o diga ela ao mundo, caindo ao chão

Villon morreu enforcado!

Logo virá a canalha

fossar no meu túmulo

e urinarão em cima, e certamente os amantes

farão amor sobre os meus ossos

e será o nada a minha mais simples recompensa

para que o diga,

não sei se o nada ou a rosa:

Villon morreu enforcado!

De mim saberão as crianças

de idades vindouras

como de um grande pecador

e assustadas correrão a esconder-se

debaixo dos lençóis quando as suas mães

lhes disserem: “Cuidado, vem aí.”

E essa será a fama de Villon, o Enforcado.

E será tanta a minha fama que prefiro o esquecimento

porque um dia, amanhã

desse futuro que o fedor

assemelha à memória, uma mão

deixará cair, ao ouvir o meu nome

o fruto do cu, o excremento

e a minha vida, e a minha carne, e todos os meus escritos

serão, prometo, só para as moscas!

Pedra Negra ou do Tremer, 1992

XV

Yo, François Villon, a los cincuenta y un años

gordo y corpulento, de labios color ceniza

y mejillas que el vino amoratara,

a una cuerda ahorcado

lo sé todo acerca del pecado.

Yo, François Villon,

a una cuerda pendido

me balanceo lento, habiendo sido

peor que Judas, quien también murió ahorcado.

Las viejas se estremecen al oír mis hazañas

pues no tuve respeto para la vida humana.

Que el viento me mueva, ya oigo cerca las voces

de aquellos que mandé a freír monas.

Me esperan en el infierno

y alargan las manos

porque se ha corrido allí, del Leteo al Cocyto

¡que al fin Villon había muerto ahorcado!

Ya la luna aparece, e ilumina la horca

dando a mi rostro el color de la sangre

yo, que hice mal sabedor de que lo hacía

hasta que por fin he muerto ahorcado.

Ya los lobos ladran en torno al patíbulo

y los niños gritan, parecidos a ratas:

¡Villon ha muerto ahorcado!

Viejas que me insultabais en la carretera oscura:

¡sabed que el semen moja mis caderas

y es fresco y sabroso el semen del ahorcado!

Que mis dientes sirvan

de jugo en tu caldera

bruja de los límites, tú a quien admiro

sabedora de embrujos, de filtros y de hechizos

más poderosos que la fe y que los apóstoles

de quienes se burló Simón el Mago, más apta que ellos

para conocer el dolor

¡de éste que ni un sepulcro merece!

Y que el viento diga, al amanecer, mañana

vanamente a ranas y a gusanos

Villon se ha hecho al fin célebre

pues al fin una horca dibuja su figura

¡Villon ha muerto ahorcado!

Y que de mi mano ajada caiga la rosa

que mis dientes estrujaron

pues ella supo mis crímenes

y fue mi confidente

y dígalo ella al mundo, cayendo sobre el suelo

¡Villon ha muerto ahorcado!

Pronto vendrá la canalla

a hozar en mi tumba

y orinarán encima, y los amantes

harán seguro el amor sobre mis huesos

y será la nada mi más escueto premio

para que ella lo diga,

no sé si nada o rosa:

¡Villon ha muerto ahorcado!

Sabrán de mí los niños

de edades venideras

como de un gran pecador

y asustados correrán a esconderse

bajo las sábanas cuando sus madres

le digan: “Cuidado ahí viene”.

Y ésa será la fama de Villon, el Ahorcado.

Y será tal mi fama que prefiero el olvido

porque un día, mañana

de ese futuro que el hedor hace

parecerse al recuerdo, una mano

dejará caer, al oír mi nombre

el fruto del culo, el excremento

y mi vida, y mi carne, y todos mis escritos

¡promesa serán sólo para las moscas!

SERENIDADE

A Martin Heidegger

Só há duas coisas: o meu rosto desfigurado

e a dureza da pedra.

A consciência só se acende

quando o ser está contra ela:

e é por isso que todo o conhecimento

e a matriz de toda a figura

é uma ferida,

e apenas é imortal

o que chora.

E a noite, mãe da sabedoria

tem a forma inacabável do pranto.

Ourives, 1994

SERENIDAD

A Martin Heidegger

Sólo hay dos cosas: mi rostro desfigurado

y la dureza de la piedra.

La conciencia sólo se enciende

cuando el ser está contra ella:

y es así que todo conocimiento

y la matriz de toda figura

es una herida,

y sólo es inmortal

lo que llora.

Y la noche, madre de la sabiduría

tiene la forma inacabable del llanto.

Fonte:http://www.mallarmargens.com/2012/05/alguns-poemas-de-leopoldo-maria-panero.html

Publicado en 4º Estágio Nível 2, 5º e 6º Estágio Nível 2, POEMAS/CONTO/ LITERATURA AFINS

Poemas diversos – en español

FAVILA

(José María Eguren)

En la arena

se ha bañado la sombra

una, dos

libélulas fantasmas…

Aves de humo

van a la penumbra

del bosque.

Medio siglo

y en el límite blanco

esperamos la noche.

El pórtico

con perfume de algas,

el último mar.

                       En la sombra

                                                 Ríen los triángulos.

SOBRE LA POESÍA

(Juan Gelman, Argentina)

habría un par de cosas que decir

que nadie la lee mucho

que esos nadie son pocos

que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial

 y con el asunto de comer cada día

se trata de un asunto importante

recuerdo cuando murió de hambre el tío juan

decía que ni se acordaba de comer y que no había problema

pero el problema fue después

no había plata para el cajón

y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo

el tío juan parecía un pajarito

los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén

murmuraban

que siempre los están molestando

que ellos eran hombres y enterraban hombres

y no pajaritos como el tío juan

especialmente porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje

hasta el crematorio municipal

y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos

y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca

el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que

les hacía pío-pío en la cabeza

el tío juan era así

le gustaba cantar

y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar

entró al horno cantando pío-pío/salieron sus cenizas y piaron un rato

y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza

pero volviendo a la poesía

los poetas ahora la pasan bastante mal

nadie los lee mucho

esos nadie son pocos

el oficio perdió prestigio

para un poeta es cada día más difícil

conseguir el amor de una muchacha

ser candidato a presidente

que algún almacenero le fíe

que un guerrero haga hazañas para que él las cante

que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro

y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron

las muchachas

los almaceneros

los guerreros

los reyes

o simplemente los poetas

o pasaron las dos cosas y es inútil

romperse la cabeza pensando en la cuestión

lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío

en las más raras circunstancias

tío juan después de muerto

yo ahora

para que me quieras

¿Qué edad tengo, dijiste?

(Terje Dragseth, Noruega)

Yo soy él.

Soy un sombrero y una chaqueta de cuero. Soy un mal diente y un palillo en mi bolsillo.

Pero no lo soy.

Tengo seis años.

Tengo seis años y soy el encaje y me falta un diente.

Tengo cincuenta años.

Tengo cincuenta y estoy cachondo y sin afeitarme, quemándome en una hoguera.

Soy una bota y un zapato.

Soy un año lindo.

Soy lindo y huele a cannabis dulce y una chica me está esperando.

Su nombre es Kari y vive en Kobberveien.

Tengo años.

Sí, sí. Sesenta años reales.

Estoy comiendo una pelota de coco y viendo fútbol en la tele.

Tengo años.

Tengo años y estoy firmando un poema que nunca terminará.

Escribiendo el poema que estoy escribiendo ahora.

Tengo tres años.

Tengo tres años y experimento la oscuridad como la oscuridad y estoy abrumado por el espacio extraño. Que es el mundo.

Tengo años.

Tengo años y vivo bajo una escalera. Me estoy riendo a carcajadas en el café. Tengo una pieza de azúcar en mi café.

Tengo siete años.

Siete años y duro en un bar en Copenhague. Estoy sentado con el  borracho sin zapatos ni cinturón. Estoy más que solo.

Tengo trece años.

Trece años y extrañando a mi gato. Estoy cuesta arriba. Estoy familiarizado con un atajo.

Tengo años.

Tengo seis años y veo a mi hija y veo a mi hija y veo a mi hija y veo a mis hijas.

Son alienígenas brillantes.

Tengo diez años.

Tengo diez años y mascando un chicle. Me he alejado aún más de lo que era un hogar.

Tengo años.

Tres años y escribo un poema que no terminará. Estoy escribiendo el poema que estoy escribiendo ahora.

Tengo cincuenta años.

Tengo cincuenta años y medito bajo las nubes del cielo. Pienso en espaguetis, y Tarkovsky, y mi hermano.

Tengo catorce años.

Tengo catorce años y deseo a la esposa de mi vecino. Leí el pequeño libro rojo de Mao.

Tengo años.

Tengo años y a Jesús.

Un poeta vuela por una ventana. Otro poeta me confiesa sus herramientas más internas.

Tengo años.

Voy a tomar el tren a Berlín. Me emborracho. Cuento hasta diez en alemán. Digo: Gesicht.

Tengo dos años.

Tengo veinte años y estoy delgado como una estaca. Estoy en un jardín de manzanas calcinado.

Estoy eligiendo rogneberries. Un caballo me está pateando. Siento la prisa en sus pezuñas.

Tengo cuarenta y cinco.

Tengo cuarenta y cinco y prendo mi otro cigarrillo. Ya no creo en las rosas y en lo que se llama ′′ el mundo ′′ (esa es una palabra artificial).

Tengo nueve años.

Nueve años y besar a una chica en una playa. Tengo un puesto todo el camino a casa, así que duele. Tengo arena en mis zapatos y arena en mi cabello. Soy muy feliz.

Tengo años en el año y pensar que puedo comer todo y dormir bien ahora.

Tengo años y edad. Siento un descontento, siento  zozobra y escribo el poema que nunca termina y como escribo ahora.

Tengo años.

Tengo años.

Stéphane Mallarmé

Nada, esta espuma, virgen es

el verso que sólo a la copa

designa. Así lejos, en tropa,

sirenas húndense al revés.

Navegamos. Mi sitio es,

oh diversos amigos, la popa

y es el vuestro la proa que copa

rayos e inviernos. Embriaguez

gozosa ahora me convida

(su cabeceo no intimida)

a hacer de pie el saludo mío,

soledad, estrella arrecife,

a cuanto valga en este esquife

de nuestra vela el blanco brío.

Cabeza de fauno

(Arthur Rimbaud)

En la enramada que, florecida e incierta,
es verde estuche de oro recamado
de flores donde duerme el beso, alerta
y mirando el primor de su bordado,

sus ojos alocados el fauno ostenta;
muerden sus dientes en la flor de llamas,
y como un vino añejo es su sangrienta
boca al sembrar sus risas entre ramas.

Deja, al huir como la ardilla adusta,
perlerías de risa en cada hoja,
y hace que, atento a un vuelo que le asusta,
con su áureo beso el bosque se recoja.